La navidad no son sólo regalos, fiestas ruidosas, adornos, luces y compromisos sociales, sino tener a Jesús en el corazón, señaló el obispo de la Diócesis de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, quien llamó a no quedarse sólo en lo superficial y a recuperar el sentido espiritual de estas fechas.
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| Juan Espinoza Jiménez |
En su homilía dominical, monseñor mencionó que si bien los adornos, las celebraciones y los regalos tienen su lugar, el riesgo está en desplazar lo esencial: poner a Jesucristo en el centro de la vida personal y social. Subrayó que no hay verdadera Navidad cuando se expulsa al Niño Dios del corazón de las personas y de las decisiones colectivas.
"Al acercarnos a la navidad es necesario reconocer que corremos el riesgo de quedarnos sólo en lo exterior, los adornos, las prisas, los compromisos sociales, las compras de muchos regalos, las celebraciones ruidosas, todo eso puede tener su lugar, pero no puede vaciar el corazón de lo esencial (…) no hay navidad cuando se expulsa al Niño Dios del centro de la vida personal y social”, dijo.
Finalmente, advirtió que cuando Dios es relegado, aunque haya luces y celebraciones, la sociedad termina pagando las consecuencias. En ese sentido, sostuvo que celebrar la Navidad implica asumir un compromiso auténtico con la vida, la dignidad humana y los valores que nacen del mensaje cristiano, más allá de lo material y lo aparente.

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