Vecinos del Barrio del Encino denunciaron al párroco Mario Guillermo Chávez González por la contaminación acústica provocada por los constantes repiques de campanas en el templo de la zona. De acuerdo con los vecinos, el sacerdote utiliza bocinas con grabaciones de campanas que suenan cada 15 minutos durante 17 horas al día, a un volumen que consideran excesivo. Señalaron que el párroco no reside en la zona, por lo que no padece los efectos de esta práctica que ha generado afectaciones generalizadas.
Las y los afectados aseguran que el ruido constante ha deteriorado su salud física y emocional, generando problemas como insomnio, migrañas, ansiedad, irritabilidad e incluso daños permanentes en la audición. Los adultos mayores han sido los más afectados, al grado de que algunos se han visto obligados a mudarse para preservar su salud. Casas de asistencia para personas mayores ubicadas en el barrio también se sumaron a la inconformidad, pues la situación impacta directamente a los residentes.
Vecinos relataron que una habitante con diagnóstico de cáncer solicitó personalmente al sacerdote un acto de compasión para disminuir el ruido, petición respaldada por más de 60 firmas. Sin embargo, aseguran que la respuesta del párroco fue incrementar el volumen de las bocinas, lo que calificaron como un acto de insensibilidad y hostigamiento. Incluso, indicaron que buscaron la intervención del obispo Juan Espinoza Jiménez, pero hasta el momento no se ha brindado una solución efectiva.
Aunque autoridades municipales han realizado mediciones y reuniones con el párroco, los vecinos aseguran que las molestias persisten y que sus peticiones siguen siendo ignoradas. Por ello, exigieron “misericordia” y una solución inmediata que les permita recuperar el derecho al descanso, a la salud y a la tranquilidad que tenían antes de la llegada del actual sacerdote.


Comentarios
Publicar un comentario