Francisco Araiza Méndez, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Hospital Hidalgo, subrayó que con la alta capacidad de transmisión de la variante ómicron, los casos sospechosos entre el personal de salud diariamente se están incrementando, porque en cada jornada hay enfermeras y médicos que deben hacerse la prueba.
Apuntó que el déficit de personal se arrastra desde el año pasado, cuando quedaron vacantes un aproximado de 30 plazas por defunciones y jubilaciones, mismas que no se han cubierto a la fecha.
Finalmente, Francisco Araiza sostuvo que esta situación está provocando que el personal de enfermería y médico esté trabajando jornadas extenuantes y que los pacientes no reciban una atención hospitalaria adecuada; “si un indicador marca que cuando mucho una enfermera puede atender a tres pacientes, están atendiendo hasta cinco o seis pacientes; y en terapia marca en indicador que deben de atender un solo enfermero a un solo paciente, están atendiendo hasta dos o tres pacientes”.
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